viernes, 4 de julio de 2008

Muletas....

Mientras tomaba desayuno junto a mi mamá, escuchando el diario de cooperativa, sonó mi celular, era mi compadre Joe, diciéndome que el exámen de piano ya iba a empezar, y yo estaba en la casa. Eran las 9:38 am, el exámen empezaba a las 9:30am, y yo pensaba que partiría a las 10:30 am., por lo que pude concluir que estaba atrasado y que debía partir cuanto antes. En menos de un minuto me paré de la mesa, le informé de la situación a mi mamá, me abrigué, le di un beso y sali corriendo como si fuera un estudiante apurado, que va atrasado a dar un exámen. No tardé mucho en llegar al paradero, pero poco antes de hacerlo, me dí cuenta de que no había gente en el paradero, inmediatamente mi sentido arácnido me decía que ya habían pasado todas las micros habidas y por haber, proque se habían llevado a toda la gente, y que nuevamente iba a vivir algunos 5 o 7 eternos minutos en la espera de la siguiente. No fué del todo acertivo, ya que a los 10 minutos apareció la primera. En el trayecto hasta el metro (que es un sola calle (departamental), en línea recta, pero con 1000 paraderos antes de mi destino), se me hizo mas largo que la caña de año nuevo, ya que en cada detencion sentía que la gente subía con mas lentitud y en mayor cantidad a medida que el tiempo corría, como si todos se pusiesen de acuerdo para atrasarme más aún, y como guinda de la torta, que no puede faltar, es alguna vieja que se le ocurre hacerle preguntas irrelevantes al chofer sobre números y recorridos, para que luego suba lentamente con una serie de bolsas, como si estuviese llegando del sur, despues de unas 2 o 3 semanas. Me fijo en ella, solamente porque es el único impedimento que hay para que la micro prosiga con su deber que es llevarme hasta el metro. Vieja de mierda es lo que pensé, por haber alargado la eternidad de una situación que no me agradaba estar. Al llegar al paradero,tenía que llegar a la estación de metro y subierme a un tren, traté de hacerlo en el menor tiempo posible para abordar uno sin contratiempos. Ya dentro de éste, me acordé del libro que estoy leyendo, que en ese instante es lo mejor para olvidar que estoy askerosamente atrasado para un examen de piano. Como había quedado en una posición incómoda y apretada me era imposible ponerme a leer ahí, por lo que levanté la mirada a buscar algún lugar en el medio para estar mas cómodo. Al encontrarlo, me dispuse a avanzar, pidiendo permiso, hasta que un weón detuvo mis intenciones. No se quiso mover. Le pedí permiso pero no se movió. Comenzó a causarme un desagrado que consiguen sólo weones como el: desconocidos de poca monta que a primera impresión disfrutan molestando a los demás.Ví que tenía audífonos a todo chancho escuchando a Coldplay. La gran mayoría de los fanaticos de coldplay son una manga de pelmazos pacifistas, incapaces de general mala onda, por lo que me extrañó en este idiota. Lo miré a los ojos y le pedí permiso, haciendo gestos tanto con la cara como con las manos. El muy duro de cabeza no se quizo mover. Con la mirada le dije que era un saco e weas, un amargado de mierda y que de tener el espacio, haría todo lo posible por ponerle una patá en la raja. El, con la mirada también, me respondió que no estaba ni ahí con lo que yo le dijiera con la mirada, y que me valla a la mierda (o por lo menos eso supuse). Después de ese momento de intercambio vía infrarrojo, pasé con toda la caballería, procurando empujar a este idiota para hacerlo sentir incómodo, y si era posible, golpearlo con el pié al momento de avanzar, así descargar mi mala onda y llegar sin tensiones a mi exámen. Una vez llegado al lugar cómodo para leer, y satisfecho por haberle causado una molestia mayor a un imbécil que me había causado una mayor, dispongo a girar y sacar mi libro. Miro hacia el lado de reojo, para complacerme con la cara de picado de este tipo. Seguía con la vista al frente, inalterable y sin gestos, pero al bajar yo un poco la mirada, quedé asombrado al ver que era lo que traía en la mano....

El muy idiota andaba con muletas.... "un puto par de muletas", fué lo qué pense, mientras reflexioné lo impertinente que fuí sin saber porque este weón no se movía. Pude sentir que en su cabeza circulaban pensamientos tales como:" si no tuviera las muletas le hubiera puesto como 15 patás en la raja a este weon, por no fijarse". Creo que aún me las merezco. Realmente me sentí como cualkiera de esos viejos de mierda que confunden el metro con un campo de rugby, donde si no empujas a todo el mundo para avanzar, pierdes la oportunidad. Yo no soy un tipo violento, y cuando los días son malos, no me desquito con otras personas, menos aún con desconocidos. Como nos decían siempre cuando chicos :Me puse a reflexionar lo malo de mis actos.

Lo rescatable de todo esto, es que la situación me ayudó a que el metro pasara un par de estaciones sin que me diera cuenta. Me saqué un 6.1 en el exámen.

No hay comentarios: